lunes, 3 de agosto de 2015

Trascender

Los hijos del ayer, es una película que se encuentra disponible en Youtube. Está inspirada en hechos reales en la vida de Jenny Cockell y su familia, esposo e hijo. El relato describe como Jenny tiene desde la infancia sueños recurrentes con otra mujer irlandesa llamada Mary Sutton, una madre de cuatro niños, que sufrió violencia intrafamiliar. Entre sueños, investigaciones, recuerdos e hipnosis regresiva, Jenny resuelve una parte de lo que cree su pasado.

Se trata de una película espiritual que indaga sobre las motivaciones subconscientes desencadenan en la búsqueda concreta con el pasado, lo cual conlleva a demostrar el valor potencial de las promesas familiares. 

¿Y cómo llegué a esta película?

Meses después de la muerte de Cinthia, me obsesioné viendo fotos de ella antes de dormir. Estaba atrapada en un bucle. No quería olvidarla. Cuando éramos adolescentes, ella me enseñó una técnica para olvidar los recuerdos tristes y dolorosos; y otra, para soñar con lo que queríamos. Por eso, observaba sus fotos antes de dormir. Así aumentaba las posibilidades de soñarla.

Una madrugada, Leo llegaba del trabajo. La computadora estaba prendida y se reproducía un video a todo volumen. Él me fue a despertar creyendo que yo lo veía. Al final, apagó la computadora. Unos días después, busqué en el historial y ahí estaban decenas de veces lel mismo video "Los hijos del ayer". Tal como el bucle, en el que observaba las fotografías. Sentí algo de miedo y apagué la compu.

Una tarde volví a recordar el asunto. Revisé el historial y ahí estaban decenas de veces repetida ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Sería ella intentando decirme algo? No lo sé, nunca sabré la razón. En ese momento fue como una señal que estaba esperando. Entonces, preparé un té y me senté a observarla junto a Franco, que jugaba en su corralito. Franco solo tenía 6 meses era un bebé tranquilo y amoroso. 

Los hijos del ayer, era la respuesta a mis preguntas. El video me dio esperanzas, tal vez pase o no. Mientras tanto, sé que su amor está en todos lados. Puedo verla en una joven que se esfuerza cuidando a sus hijos, en la caricia que se dan dos ancianos, en el sol entrando por la ventana, en los cánticos de mis estudiantes felices... en tu sonrisa. Su energía está en todas partes. 



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