domingo, 29 de diciembre de 2024

La experiencia del duelo

Esta entrada está inspirada en mi sobrina, Guadalupe Herrera o Lupita como la llamaba mi hermana. Este año Lupe, ha estado indagando sobre su madre y su identidad es lógico y necesario. Tiene 12 años y quiere saber ¿cómo era su mamá, ¿cómo pensaba? ¿qué le gustaba y qué no? ¿qué nos enseñó? ¿por qué decidió irse? y muchos otros porqués...

La muerte inesperada de Cinthia, nos resultó inevitablemente dolorosa y traumática durante muchos años. En casa abundaban expresiones del tipo: "No le pude decir", "Qué le vamos a decir a Guada cuando pregunte", "Qué más hubiéramos podido hacer". Y también algunos quedamos como congelados en el tiempo, sin avanzar. Porque teníamos miedo de traicionar su memoria avanzando con nuestros proyectos personales y también porque no teníamos las fuerzas o la inspiración suficiente para crear nuevos contratos y sueños. 

La vida sin sentido

Cada miembro de nuestra familia transitó el dolor y el sufrimiento de manera diferente. En lo personal, al inicio me dominó la desorientación y búsqueda de sentido. Pues nada valía mucho la pena. De alguna manera empecé a aceptar la muerte con resignación. Me puse a leer e investigar sobre muertes inesperadas en libros, documentales, películas, canciones y personas que se cruzaron en mi camino para ayudarme a comprender lo que sentía. 

Uno de los libros que más me resonó, fue Madera noruega de Haruki Murakami. La trama aborda la nostálgica pérdida de amistades en los años 60 en Japón. Es un libro contado en primera persona por Toru Watanabe, el personaje principal, quien recuerda sus días como un estudiante universitario que vivía en Tokio. El personaje comparte con el autor muchos de los escenarios vivenciados de Haruki, por lo que se presume que se trata de un libro autobiográfico. 

De las personas que aparecieron como guías. La más significativa fue Ada, quien entonces superaba los 90 años y estaba esperando que Dios la arrancara de la vida. Ada era vecina de mi familia, enseñaba meditación en su casa desde que yo era una niña. Siempre sentí una profunda admiración por su convicción en ayudar a las personas, en el cuidado del ambiente, su vestimenta violeta y su bicicleta a tono. Ella se acercó una tarde a casa de mamá y me dijo que quería hablar conmigo sobre Cinthia. Luego, me comentó que estaba meditando por ella y que quería enseñarme todo lo que sabía sobre Metafísica. Ese día acordamos, que los días lunes iría a visitarla para aprender lo que sabía. Hasta ese momento, yo solo sabía orar y meditar en zazen (sentada en el piso con la columna alineada, la punta de la lengua tocando el paladar, mirando a 45° hacia la pared y contando las respiraciones). Cabe mencionar que he leído análisis y ensayos sobre todas las religiones y no he encontrado serias contradicciones en los valores que profesan. Todas sostienen que el amor es la salvación, y más o menos, tienen unas reglas que hay que adoptar para poder pertenecer al sequito.    

Vivir para que viva

Un nuevo comienzo que nos permite observar la vida y la muerte como una oportunidad. La vida no acaba sino que continua más allá del tiempo. El alma aprende que el amor vence al tiempo.

Fuerte como la muerte es el amor.
San Agustín

El primer año del duelo me habían sugerido terapia cognitiva-conductual pero a mí no me ayudó . Me sentía agotada con el bebé, los ejercicios y la escuela. La licenciada A. me daba tareas para que completara durante la semana y luego, la siguiente ni siquiera leía lo que escribía. Además, básicamente no lograba conectarme ni sentirme escuchada. Y como si fuera poco, para cerrar la experiencia; un día llegando de la terapia, Leonardo casi inmóvil junto a la mesa, sostenía un bolso en la mano derecha. Le pregunté si estaba todo bien. Entonces él me dijo: "No, me voy Vanesa." Así, a partir de ese momento, en lugar de duelar solo a mi hermana, tuve que pasar a duelar también mi relación. El padre de mi hijo, mi prometido, se volvió a vivir a la casa de su padre. Entonces nos quedamos solos con Franco. Apenas podía pagar por el departamento.
  
A lo largo de los años, me repuse poco a poco. Comprendí que mientras el dolor nos habla del cuerpo, el sufrimiento nos habla del ser, y este último, es el motor del cambio y la transformación si lo podemos ver o si alguien nos puede acompañar a transitarlo. El dolor y el sufrimiento son experiencias que debemos vivir; antes que intentar eliminarlas. Tratar de comprender su significado es un proceso individual. A mí me llevó mucho tiempo, quizás porque profundizo demasiado en los contenidos. En el 2018 empecé terapia con una excelente psicoanalista, les recomiendo a la Licenciada María Fernández. La conocí cuando, llevaba al menos 6 o 7 años de duelo. Sus preguntas, conexiones entre los hechos de mi vida personal, familiar y laboral me ayudaron a modificar el significado de lo que tenía para mi sentido. Poder redireccionar la energía de los proyectos amputados: las clases de yoga, masajes, el proyecto familiar con Leo, ectétera. Reinventarme y nutrirme a mí misma. Realizar actividades que no había podido realizar por falta de tiempo y/o miedos. 

Si te interesa conocer más sobre psicoanálisis puedes leer Conceptos y métodos básicos en el psicoanálisis.

¿Cómo podemos ayudarnos? 

Algunas herramientas:
  • Introvisión: Es el proceso de "darse cuenta" indagar, qué tengo que aprender, cuál es mi tarea en esta vida, qué defectos o detalles tengo que corregir y qué proyecto quiero realizar. Al negarse a la propia experiencia de intimidad y unidad la persona termina por convertirse en su propio enemigo. Es por ello importante volver a reconectar con la experiencia interior.

  • Terapia psicológica: Ampliar los horizontes y reducir lo que se desconoce de sí misma/o de manera progresiva. El punto de partida es aliviar el dolor o hablar de un dolor que no se expresa pero está latente impactando en nuestras vidas. La negación al contacto con la intimidad para evitar sentir la soledad de la pérdida, provoca una disociación del mundo y de sí mismo. 

  • Grupos de autoayuda: Son grupos que brindan apoyo, solidaridad y contención entre personas con una historia en común. Ayudar es estar dispuesto a escuchar y sostener los procesos internos del otro cuando demanda ayuda. 
  • Esencias florales: Las esencias florales actúan sobre las emociones de las personas como remedios que facilitan la liberación de emociones estancadas en los chakras (centros energéticos).
  • Reiki: Es una herramienta muy útil para superar el duelo, ya que ayuda a liberar las emociones atrapadas y a equilibrar los centros energéticos del cuerpo. Pues alivia el dolor físico y el sufrimiento emocional, reduce el estrés y ayuda a conciliar el sueño. Además, fortalece el sistema inmunológico.  
  • Meditación: Meditar es el camino al autoconocimiento. Mientras más medite, mejor se conocerá a sí mismo y aprenderá a dominar su mundo interior. Su cuerpo saldrá ganando. Al principio los sentimientos de culpabilidad y enojo pueden interferir y saldrá de la meditación. Pero con la práctica sostenida las interrupciones se irán espaciando hasta desaparecer por completo. La meditación le ayudará a recuperar el poder curativo de su propio cuerpo y a recuperar la energía drenada por la pérdida y el sufrimiento. 
  • Barras de Acceso o VARMABYANGAM: Es una de las técnicas del Abyangam, es decir masaje ayurvédico. El ayurveda abarca reglas de vida, alimentación, practica de yoga y medicina para mejorar nuestra calidad de vida. Se trata de una compleja trama de conocimientos filosóficos, biológicos experimentales en continua evolución que permiten vivir bien en cualquier época y sea cual sea la cultura. Varmabyangam es el masaje de los puntos de energía. En nuestro cuerpo los centros de energía vital, llamados Varma (significa secreto). Poder secreto oculto en algunos puntos anatómicos vitales. En el cuerpo hay 108 puntos Varma, la estimulación a través del masaje fortalece la energía vital, previene y lucha contra las enfermedades. Mientras que las Barras de Acceso se activan 32 puntos en la cabeza, que al ser tocados liberan la energía estancada y las limitaciones arraigadas. 
Estas son algunas de las herramientas y/o terapias que pueden ayudarte a elaborar el duelo de una muerte inesperada. Es importante buscar ayuda profesional hasta recuperar la claridad mental. Luego tu propio Ser interior te guiará para transformar la energía.
 


Tu muerte me ha despertado a la vida.
Montaigne