miércoles, 28 de mayo de 2014

Despedida inesperada

Había intentado escribir durante toda la noche. Pero ninguna idea parecía tener sentido. Mi papá estaba en la sala continua con las manos entrelazadas. Estuvo sentado llorando en la mañana, en la tarde y en la noche. Era la primera vez, que lo veía llorar. Me parecía que su postura no guardaba relación con su sentir, podía sentir parte de su corazón muriendo con ella. Cinthia o la Toti como papá la llamada cariñosamente, se llevó un trozo de cada uno de nosotros ese fatídico domingo, 6 de abril de 2014.

El mundo que hasta entonces conocíamos empezó a derrumbarse lenta y silenciosamente. Mis hermanos, Daniel, Sebastián, David; y yo, pasamos la noche en la sala del velatorio. Por momentos, hablábamos, otros solo nos sentábamos al lado del cuerpo inerte de Cinthia. Nos cuestionábamos ¿por qué perdió su magia? ¿Quién/es le robaron su alegría? Era la chica con la sonrisa más hermosa y contagiosa que conocíamos. ¿Por qué no la llevamos al Hospital el viernes en la mañana? Cinthia y mi mamá odiaban el Hospital. Pero otras veces había pedido ayuda.

El viernes en la noche nos habíamos juntado a comer pizzas. Invitamos a una de sus amigas porque sabíamos que se sentía triste. Llevaba un mes sin tomar la medicación. La Dr. Kotlik, su psiquiatra le había dado el alta. Ella no coincidía con el psiquiatra que la había diagnóstico en la admisión (6 años atrás). Cuando recibimos la noticia del alta nos preocupamos con mamá y nos acercamos al hospital para hablar con la Dra. Kotlik. Le intentamos explicar cómo veíamos a Cinthia, pero la doctora nos aseguró que todo estaba bien, que Cinthia estaba sana. Un mes después volvimos a darle la noticia de su suicidio. Solo nos pidió disculpas. 

Volviendo a la cena del viernes. Cinthia casi no habló. Solo quería permanecer a nuestro lado. Salimos a caminar por el barrio. Si hubiera sabido que esa era nuestra última charla le hubiera dicho algo más significativo. Antes de salir a caminar ella me sacó una foto con Franco junto a un cuadro que Daniel había traído de Haití. Le dije que quería sacarle otra a ella con Franco, pero no quiso. Me extrañó porque a ella siempre le había gustado tomarse fotos. 

El domingo 6 de abril, 10 días antes del cumpleaños de mi mamá, Cinthia se quitó la vida en algún momento de la madrugada. Mamá despertó y vio que Guada estaba sola. Pensó que Cinthia se había ido a trabajar. Guada se levantó detrás mamá. Era temprano como las 9 horas o quizás antes. Mamá estaba camino al patio para buscar la ropa tendida y vio a Cinthia por la ventana de la piecita. Lupita corría detrás de mamá. Ella la llevó a dentro para que no la viera. Entró y despertó a Sebastián, que corrió al patio. Seba trató de reanimarla hasta que llegó la ambulancia. Cuando llegué a la casa, la ambulancia estaba en la puerta y Seba junto a ella. Me dijo que en un momento sintió un suspiro, mientras la reanimaba y se llenó de esperanzas, pero mientras pasaba el tiempo se agotaba y ella no reaccionaba.  

Antes de eso. En la mañana, sonó el teléfono donde alquilábamos. Dormíamos y estamos agotados. Le pedí a Leo que atendiera. Yo amamantaba a Franco. Pero no lo hizo, había llegado en la madrugada del trabajo, y aunque yo casi no había dormido sabía que esa llamada era importante. Después de un momento, el teléfono volvió a sonar. Salté de la cama y cuando atendí, del otro lado David, balbuceando y entre llantos me dijo que fuera a casa urgente, porque algo había hecho Cinthia. Le pregunté ¿cómo está? ¿qué hizo se lastimó? y me dijo: - "No Vane, se murió. Vení por favor." Yo estaba acostumbrada a salir rápidamente a socorrerla, pero no a detenerme a llorar. Colgué y empecé a gritar. Leo corrió al baño y no recuerdo que más pasó. Sólo sé que en unos minutos ya estaba vestida y no podía comprender ni procesar emocionalmente lo que me pasaba. Solo quería llegar a casa mamá.

Después del sepelio, en el cementerio leí este poema que apenas pude esbozar. 


¿Cómo recordaremos a Cinthia?

Siento que quienes conocíamos a Cinthia, 

nunca encontraremos a alguien que ocupe su lugar en nuestras vidas.

Nosotros, su familia y amigos, la recordaremos 

como la ingeniosa e increíble persona que era: 

la de corazón bondadoso, 

la que no se mordía la lengua, 

y sin ningún tapujo te daba una cachetada de sinceridad.

La recordaremos:

bella y amable, 

creativa y provocadora, 

sensible y divertida.

La recordarán mamá y papá, 

Liliana Rodriguez y Daniel Herrera como su hija menor,

hermana de Daniel, Sebastián, David, Carina y mía; 

la madre de Guadalupe; 

la sobrina, la tía, la prima y la amiga de muchas personas 

que hoy nos hemos reunido aquí para despedir su cuerpo

 y pedir a Dios por el cuidado de su alma.

Les pido a los aquí presentes que atesoremos los mejores recuerdos,

aquellos donde la veíamos llena de vida y amor. 

¡Qué Dios la bendiga en Gloria

Y la transforme en un ángel para Guada!


Cinthia con Fotoshop
Cinthia 22 años (Fotoshop)
Ph: Gabriel Arrula

Fondo del Facebook de Cinthia



Cinthia 22 años
Ph: Gabriel Arrula 

Cinthia 22 años
Ph: Vanesa

Cinthia 23 años y Lupe 1 año
Cumpleaños y Comunión
Los padrinos somos Sebastián y yo


Cuando parece que todo se apaga, 
la esperanza es esa chispa que se niega a morir.